miércoles, 27 de noviembre de 2013

DINÁMICAS DE GRUPO: Distribución de los grupos



Las dinámicas de grupo son un conjunto de teorías y técnicas que aportan una descripción válida sobre grupos de trabajo y herramientas efectivas para facilitar la realización de actividades de diversa índole con grupos de personas.

En el ámbito de la salud, en este caso de la rehabilitación psicosocial y en concreto el trabajo rehabilitador en salud mental son muy utilizadas ya que muchas de las actividades programadas en centros como Centros de Día, CRPS, CRIS, CEEM, CRL, Centros Ocupacionales y otros recursos son grupales.

Algunos profesionales pueden recibir formación reglada  de Dinámica de Grupos durante sus estudios, y en otras ocasiones se puede realizar formación complementaria, muy recomendable, pues hay muchos modos de aplicar estas técnicas y muchos momentos en la práctica clínica cotidiana en los que estas herramientas pueden ser de gran ayuda.

Una sencilla intervención que utiliza la Dinámica de Grupos es la organización del grupo mismo. En mi experiencia en diferentes centros de rehabilitación psicosocial en salud mental he podido observar lo siguiente:
  • Profesionales que organizan el grupo de forma consciente y sistemática.
  • Profesionales que no organizan el grupo de ninguna manera especial por voluntad propia o porque la terapia invita a la espontaneidad o ésta es perseguida por el terapeuta.
  •  Profesionales que no organizan los grupos de ninguna manera específica por desconocimiento de técnicas que pueden facilitar la actividad.
  • En ocasiones la organización de los grupos ya viene determinada por la dirección del centro o por el equipo técnico o supervisores. En ese caso algunos profesionales se limitan a seguir las instrucciones siempre que funcione la actividad; en otros casos he conocido profesionales que con sus propuestas han mejorado notablemente el funcionamiento de una actividad. En cualquier caso la Dinámica de Grupos siempre persigue mejorar u optimizar el funcionamiento de una actividad grupal.
Un primer paso, sencillo, puede ser ni más ni menos que la distribución de los miembros de un grupo en una actividad.

Un profesional puede pensar que no es importante o necesario plantearse cómo organizar un grupo de trabajo de una manera concreta, o incluso puede pensar que sólo hay una o dos formas de hacerlo. Sin embargo, en diferentes ámbitos de la vida (escuela, reunión de trabajo, entrevistas, conferencias, mesas redondas, reuniones familiares, práctica religiosas, gimnasio, terapias de diferentes tipos…) podemos observar que de forma tanto espontánea como organizada (creedme, muy concienzudamente)  hay múltiples y variadas formas de organizar a un grupo de personas para realizar una actividad concreta. Estos esquemas de elaboración propia, basados en experiencias clínicas reales, pueden servir para ilustrar la idea:

Modelo 1.  
 
Como en una clase magistral, con un maestro y alumnos. Útil para una charla didáctica o bien para que los participantes realicen la actividad de modo individual (una ficha de trabajo) con el profesional delante como referente o modelo. Cuando el profesional ha de servir de modelado yo soy más partidario del Modelo 2, salvo que haya muchos participantes y sea más práctico de esta forma. Problemas: algunos se “esconden” en las sillas de detrás para no realizar la actividad o hacer otras cosas, por ejemplo.

Modelo 2.
2.1 
En semicírculo. Similar al modelo anterior. Ideal para trabajar con pocas personas: el profesional puede ver a todos los participantes y viceversa, y están distribuidos por igual, sin diferencias. Nadie puede esconderse. Lo he utilizado siempre en reuniones con familiares, en las que solía haber unas 6-8 personas como máximo. El modelo 2.1 es similar pero con una mesa de por medio. Lo he utilizado siempre en reuniones con educadores y cuidadores.
Modelo 3. 
 
Cuando se dispone de mesas para organizar los grupos los participantes se colocan alrededor de la mesa y el profesional fuera del grupo. Las ventajas son que el centro de la mesa puede servir para disponer de material común del que se pueden servir todos (Manualidades por ejemplo) y que el profesional no está estático, sino que dispone de movilidad para atender de forma individualizada. Una desventaja puede ser que el grupo se sature o el profesional no pueda dar cobertura a todos si el grupo el amplio o se agote si la demanda es alta y constante.

Modelo 4. 
 
Es similar al modelo anterior pero el profesional está dentro del grupo, forma parte del mismo. En este caso la diferencia es que el profesional está estático. Ideal para grupos del tipo “Buenos días”, comentarios de noticias o actualidad, puestas en común… Ideal para grupos en los que los participantes son autónomos y no precisan del apoyo constante del profesional y en las actividades en las que el profesional también realiza el ejercicio. Otra característica es que no hay tanta distinción con el profesional, reduce el estigma.

Modelo 5. 
 
Para que el profesional pueda servir de modelo y todos puedan verlo. Ideal para actividades guiadas, como ejercicios de gimnasia o psicomotricidad, por ejemplo. La ventaja es que solamente rotando el profesional puede dirigirse a todo el grupo. La desventaja es que no puede ver a todos los miembros simultáneamente (pérdida de contacto visual) y siempre en algún momento se da la espalda a algunos participantes. No recomendable para grupos inestables o en los que los participantes puedan ser disruptivos o presenten tendencia a abandonar la actividad o en general en los que el profesional necesite tener mayor control.

Modelo 6. 
 
Sin orden establecido. Cada uno se coloca donde quiere, y el profesional en cada momento donde valora oportuno. Ideal para actividades como Expresión corporal y otras de tipo creativo, o bien si el profesional pretende valorar o estudiar las relaciones y funcionamiento del grupo y de sus miembros entre sí.

Éstos son sólo algunos ejemplos, ya que según la actividad el profesional puede diseñar un tipo de intervención y, en todo caso, la mejor manera de realizar la actividad o la más fácil o eficaz. 

Un ejemplo real:
En una actividad, el grupo estaba organizado según el modelo 1. En la sala en la que se desarrollaba la actividad, justo detrás del profesional hay un ventanal enorme por el que se ve el pasillo y, por lo tanto, a todas las personas que pasan por él constantemente: profesionales, usuarios o familiares. ¿Qué ocurría? Que continuamente los participantes en la actividad se distraían, entorpeciendo el funcionamiento de la misma y obteniendo resultados negativos. La propuesta fue muy sencilla: intercambiar de lugar al profesional y al grupo. Se realizó el cambio. Solamente este cambio supuso la mejora del rendimiento y calidad de los participantes en la actividad.

Fue solo un primer paso, pero una propuesta técnica y eficaz. Si además comenzamos a describir roles y funcionamiento de los participantes la intervención puede convertirse en un estímulo más que interesante para conseguir un resultado óptimo en la actividad. Trabajar sobre la dinámica de grupos y profundizar en ello puede ser una garantía de éxito.

Por favor, para todo aquel que lea este artículo, quisiera saber si esta información le es útil. Estaría muy agradecido a quien deseara contrastarla o aportar nuevos datos para mejorarla, pues está basada en mi propia experiencia clínica

Más información recomendada en internet:
  1. http://dinamicas-grupos.blogspot.com.es/
  2. http://paulina.wide.cl/pdf/05-PSICOLOG%CDA_TRABAJO_GRUPOS_Y_EQUIPOS.pdf
  3. http://educacion.idoneos.com/index.php/Din%C3%A1mica_de_grupos

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